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martes, 1 de agosto de 2017

Tres minutos de color. Pere Cervantes

La editorial Alrevés nos trae la tercera novela policiaca de Pere Cervantes; “Tres minutos de color”, un thriller valiente que fusiona la novela negra con lo sobrenatural. Una apuesta arriesgada en un país donde lo paranormal tiene mucho de show y poco de serio.

Pero en este caso la cosa si va en serio, no en vano Pere Cervantes estuvo siete años cocinando la novela, tiempo para documentarse y reflexionar sobre un tema que nos inquieta a todos y que introduce en la historia con mucho ingenio: ¿Es la muerte realmente el final?

Esa pregunta también se la hace Nadia, una cardiocirujana que será testigo de una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) de uno de sus pacientes que le cambiará la vida, o al menos su manera de entenderla. El paciente vuelve a la vida tras sufrir una muerte clínica durante su intervención y le describe a Nadia, poco después, detalles y conversaciones que se dieron en el quirófano en el momento fatídico y que solo ella y el cuadro médico presente conocían. Obsesionada por el suceso sobrenatural, la cardiocirujana, decide investigar un fenómeno que la ciencia aún no ha podido etiquetar.

En paralelo otra investigación, la del mundo real, la que aún tiene entre manos el inspector jefe del Grupo de Desaparecidos; Coque Brox. El tiempo no juega a su favor, los Mossos están a punto de coger el relevo a la Policía Nacional en Barcelona y la jefatura a la que pertenece Brox, al igual que la ciudad que le vio crecer, se desmantela en aras de la novedad. Coque investiga la desaparición de su compañero; el Palmica, un hombre carismático y leal al que piensan le ha dado boleto mientras trataba de esclarecer una trama de prostitución con menores de por medio. Feo asunto que ensuciará la reputación de algún que otro burguesito catalán.

Coque Brox es un descubrimiento, el personaje clave, para mí,el punto fuerte de la obra. Desde la primera página ya intuyes que no está bien, algo se le ha roto, y no solo su mirada, también su alma. Brox es acromatópsico, es decir, ve el mundo en blanco y negro y cabe decir que el autor le saca mucho juego a este defecto ocular del protagonista. Un drama familiar y personal preside el día a día del inspector, dejándole muy pocos momentos de paz. Tal vez los únicos ratos de pausa los consigue cuando no es él sino  Avenger, un personaje que Oliver, su compañero de piso, le creó en el mundo virtual con la esperanza de distraerle. Nuestro protagonista es intenso, algo seco, muy irreverente y, sobretodo, decidido. Su hija adolescente es su desvelo, lo único que lo mantiene en pie, y aunque ahora se han distanciado, Coque luchará por recuperarla.

Tres mundos se ponen sobre la mesa; el virtual, el real y el sobrenatural. Tres personajes dispuestos a buscar respuestas y una potente trama policial que espera una solución, son los pilares sobre los que se construye este sorprendente thriller. Como mezcla Pere Cervantes los diferentes planos manteniendo el hilo argumental del caso es digno de leerse, la estructura tripartita de la novela ayuda. A la historia súmale una narración también intensa y directa - como Coque-, con toques de humor y buenos diálogos. También giros argumentales que te dejan clavado, sentencias y reflexiones de nivel cerrando casi todos los capítulos – y son 54-. Motivos más que de sobra para correr el riesgo y abrir la mente a lo paranormal mientras conoces a un personaje que estoy segura dará más guerra.

Pere Cervantes nació en Barcelona y se crió a caballo del Poble-sec y el barrio marinero de la Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en su bolsillo y un arma de fuego en su cintura (prefiere no imitar al inspector Méndez, de González Ledesma), afirma disponer de una mirada en modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas. En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.
Esta es su tercera novela policíaca después de haber publicado las veneradas No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman, ambas en Ediciones B.  
Desde el año 2016 es colaborador habitual en la Cadena SER (SER Cat), en «3-14-16: La nit que no s’acaba», y coguionista del largometraje La soledad de las ballenas, del director de cine Rodolfo Carnevale, en la actualidad en fase de preproducción en Argentina.



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