jueves, 14 de septiembre de 2017

La niebla y la doncella. Lorenzo Silva

Hace más de una década que leí por primera vez "La niebla y la doncella" del escritor Lorenzo Silva (Editorial Destino), la novela que, a mi humilde parecer, es la mejor de la saga Bevilacqua- Chamorro. Ahora que esta pareja de Guardias Civiles vuelve a ser actualidad por llevar un nuevo caso al cine, he decidido rescatarla y releerla con la tranquilidad que da saber el final. Y así, liberada del enigma, la he disfrutado otra vez, tanto que me he vuelto a enamorar del protagonista; Ruben Bevilacqua, el sargento de la Guardia Civil, encarnado esta vez, en el actor Quim Gutiérrez.
¿Por qué? Pues porque aquí está en su punto, está fuerte, pletórico, valiente, decidido y, sobretodo, en sus plenas facultades irónicas. Para todo aún tiene opinión y sobretodo ganas de expresarla. Más adelante os daré ejemplos. Pero empezaré con orden, porque estoy hablando de él como si todos ya lo conocierais y - aunque deberíais- imagino que no es así.
El sargento Bevilacqua y su compañera, la cabo Virginia Chamorro son dos agentes de la Guardia Civil que llevan juntos - en el momento de la novela que nos ocupa- poco más de tres años. El ingenio de Silva los unió por primera vez en la novela "El lejano país de los estanques" (Editorial Destino, 1998) y desde entonces la pareja – hoy por hoy exclusivamente profesional- ha viajado por toda la geografía española resolviendo asesinatos.  En aquel momento Chamorro era una joven inexperta que apuntaba maneras y Vila, el diminutivo que utiliza el sargento para facilitar su denominación al prójimo, un agente algo más curtido que acarreaba con suspicacia la designación de la compañera.
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viernes, 1 de septiembre de 2017

Londres, 1891. Juan Ramón Biedma


El revienta cadáveres Cox, la enigmática Rambalda, el brutal ilusionista Tansel, el profesor Moriarty y sus secuaces, el detective Holmes con su Watson y toda una retahíla de curiosos personajes desfilan sin descanso por esta monumental novela de Juan Ramón Biedma publicada por Ediciones B.

Premio Valencia de Novela Negra en su segunda edición, la obra editada ahora por Ediciones B con el título:"Londres, 1891" ha sido para mí todo un descubrimiento. Y lo ha sido por varios motivos, los resumo.

En primer lugar; el autor, no había leído nada de él y desde ya os digo que lo voy a leer todo, lo que sea, me da igual el género, porque me ha enganchado su estilo. Narra fácil pero profundo, sencillo pero rico en matices, plástico; un ejemplo:

"El trago es largo, hondo, tanto que el líquido ingerido amenaza con regurgitarse por el lagrimal tras un golpe de tos".

Grafismo puro, prosa de la buena. Los diálogos entre los personajes nunca sobran, no hay relleno alguno en esta obra, todo impacta desde las descripciones hasta las reflexiones de los incontables monstruos que transitan por sus 432 páginas.

En segundo lugar; el ambiente, el atrezo. La novela nos sumerge en el Londres de la época victoriana.  A finales del siglo XIX el Imperio británico era el gran dominador del mundo. Inmerso en plena Revolución Industrial su metrópolis rezumaba humo y oportunidades. Nuevos inventos aparecían cada día, la actividad era frenética y los avances científicos y tecnológicos se exponían orgullosamente para todo el mundo.  Como consecuencia numerosos trabajadores desplazados con sus familias a las ciudades en busca de oportunidades. Sin embargo, pronto experimentarán en sus famélicas carnes, que la prosperidad y el esplendor que vive el Imperio bajo el reinado de la reina Victoria (lo que viene a ser la macroeconomía) distan mucho de las penurias y calamidades con las que el populacho se ve obligado a convivir (lo que viene a ser la microeconomía). 
Trabajo infantil, sueldos miserables y condiciones laborales deplorables son el día a día de toda esa masa social desgraciada que nutre la industria del glorioso Imperio. Podría ser peor, podrían ser los nativos de las colonias que se muestran, como si de animales se trataran, en el decadente Jardín Zoológico de Aclimatación Hagenbeck. Ese es el contexto donde Biedma sitúa la acción, el escenario idóneo para contarnos una historia negra y gótica con toques sobrenaturales.

Otro motivo: el duelo entre el profesor James Moriarty y el detective Sherlock Holmes. Un tête à tête entre bien y el mal que se enfrentan, esta vez definitivamente, con todo su potencial y su inteligencia. Dos mentes privilegiadas, arropadas por sus acólitos, inician un pulso contrarreloj cuyas consecuencias se prevén mortales, y es que la liquidación total del adversario es el fin perseguido por ambos contendientes. El ritmo de la novela vendrá marcado por este apasionante envite, que aunque sea una de las tramas potentes no es la única, hay varias, entre ellas la resolución de un secuestro de cuatro niñas emparentadas con las personalidades más relevantes del país.

Más motivos, los personajes que, ante la fuerza de Moriarty y de Holmes, deberían ser secundarios pero que sin embargo tienen un papel preponderante en las otras tramas. Destaco a Cox, un hombre con dos vidas que malvive en Londres, enamorado de un recuerdo que le dejó casi inservible. Un sucio y beodo desahuciado condenado en esta, su segunda vida, a rapiñar a los muertos y enterrados cualquier cosa que pueda cambiar por ginebra. Un buscavidas que se verá obligado a salir de su agujero para asumir una responsabilidad que a priori nos parece que le va grande.

Y finalmente las intrigas, los enigmas que aparecen gradualmente en la historia mientras el lector trata de acertar cómo se resolverá la que parecía la trama principal; el secuestro de unas criaturas. Pero en esta novela hay mucho más, el autor no se ha contentado con una historia bien ambientada, que debe resolverse. Ha querido mostrarnos el proyecto más ambicioso de Moriarty, mientras instigaba a Holmes a frustrar ese sueño.  Nos ha retratado un Londres tóxico y a la vez fascinante, lleno de monstruos y de horrores que deben ser capeados por unos personajes muy atractivos.  Y, como postre, nos ha anunciado la existencia de un submundo, lleno de magia o de trucos imposibles de desmontar.




Juan Ramón Biedma nace en Sevilla, estudia Derecho, y se dedica durante años a la gestión de emergencias, actividad que ha compartido con la de locutor de radio, guionista y crítico cinematográfico, así como con la colaboración en diversas publicaciones y antologías –La lista negra, Libertad Condicionada y otros relatos, Guernika variaciones, La Biblia-El libro, Aquelarre…
Su primera novela es El manuscrito de Dios (2005), a la que le sigue El espejo del monstruo (2006), El imán y la brújula (2006), El efecto Transilvania (2008), Riven. La ciudad observatorio (novela gráfica 2009), El humo en la botella (2010) y Antirresurrección (2011).  Sus obras han sido traducidas hasta ahora al portugués, griego, alemán, ruso y turco.
Página web del autor









martes, 1 de agosto de 2017

Tres minutos de color. Pere Cervantes

La editorial Alrevés nos trae la tercera novela policiaca de Pere Cervantes; “Tres minutos de color”, un thriller valiente que fusiona la novela negra con lo sobrenatural. Una apuesta arriesgada en un país donde lo paranormal tiene mucho de show y poco de serio.

Pero en este caso la cosa si va en serio, no en vano Pere Cervantes estuvo siete años cocinando la novela, tiempo para documentarse y reflexionar sobre un tema que nos inquieta a todos y que introduce en la historia con mucho ingenio: ¿Es la muerte realmente el final?

Esa pregunta también se la hace Nadia, una cardiocirujana que será testigo de una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) de uno de sus pacientes que le cambiará la vida, o al menos su manera de entenderla. El paciente vuelve a la vida tras sufrir una muerte clínica durante su intervención y le describe a Nadia, poco después, detalles y conversaciones que se dieron en el quirófano en el momento fatídico y que solo ella y el cuadro médico presente conocían. Obsesionada por el suceso sobrenatural, la cardiocirujana, decide investigar un fenómeno que la ciencia aún no ha podido etiquetar.

En paralelo otra investigación, la del mundo real, la que aún tiene entre manos el inspector jefe del Grupo de Desaparecidos; Coque Brox. El tiempo no juega a su favor, los Mossos están a punto de coger el relevo a la Policía Nacional en Barcelona y la jefatura a la que pertenece Brox, al igual que la ciudad que le vio crecer, se desmantela en aras de la novedad. Coque investiga la desaparición de su compañero; el Palmica, un hombre carismático y leal al que piensan le ha dado boleto mientras trataba de esclarecer una trama de prostitución con menores de por medio. Feo asunto que ensuciará la reputación de algún que otro burguesito catalán.

Coque Brox es un descubrimiento, el personaje clave, para mí,el punto fuerte de la obra. Desde la primera página ya intuyes que no está bien, algo se le ha roto, y no solo su mirada, también su alma. Brox es acromatópsico, es decir, ve el mundo en blanco y negro y cabe decir que el autor le saca mucho juego a este defecto ocular del protagonista. Un drama familiar y personal preside el día a día del inspector, dejándole muy pocos momentos de paz. Tal vez los únicos ratos de pausa los consigue cuando no es él sino  Avenger, un personaje que Oliver, su compañero de piso, le creó en el mundo virtual con la esperanza de distraerle. Nuestro protagonista es intenso, algo seco, muy irreverente y, sobretodo, decidido. Su hija adolescente es su desvelo, lo único que lo mantiene en pie, y aunque ahora se han distanciado, Coque luchará por recuperarla.

Tres mundos se ponen sobre la mesa; el virtual, el real y el sobrenatural. Tres personajes dispuestos a buscar respuestas y una potente trama policial que espera una solución, son los pilares sobre los que se construye este sorprendente thriller. Como mezcla Pere Cervantes los diferentes planos manteniendo el hilo argumental del caso es digno de leerse, la estructura tripartita de la novela ayuda. A la historia súmale una narración también intensa y directa - como Coque-, con toques de humor y buenos diálogos. También giros argumentales que te dejan clavado, sentencias y reflexiones de nivel cerrando casi todos los capítulos – y son 54-. Motivos más que de sobra para correr el riesgo y abrir la mente a lo paranormal mientras conoces a un personaje que estoy segura dará más guerra.

Pere Cervantes nació en Barcelona y se crió a caballo del Poble-sec y el barrio marinero de la Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en su bolsillo y un arma de fuego en su cintura (prefiere no imitar al inspector Méndez, de González Ledesma), afirma disponer de una mirada en modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas. En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.
Esta es su tercera novela policíaca después de haber publicado las veneradas No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman, ambas en Ediciones B.  
Desde el año 2016 es colaborador habitual en la Cadena SER (SER Cat), en «3-14-16: La nit que no s’acaba», y coguionista del largometraje La soledad de las ballenas, del director de cine Rodolfo Carnevale, en la actualidad en fase de preproducción en Argentina.



martes, 27 de junio de 2017

Cuando mi sombra te alcance. Carlos Salem

Corría el año 2009 cuando Carlos Salem decidió recuperar a uno de sus personajes literarios y reconvertirlo en su Philip Marlowe particular. Sí, el escritor y poeta argentino se descubre admirador de Raymond Chandler, entre otros, también de Bukowski y su tono canalla, presente en toda la novela. El personaje era Arregui, el desencantado policía nacional que ya aparecía en su segunda novela, Matar y guardar la ropa, un hombre duro que esta vez se enfrentaba, ya como detective independiente, a un caso de lo más surrealista: encontrar a un rey que se había escapado de casa.

Esa historia era Pero sigo siendo el rey (2010) y es la que recupera ahora la Editorial Navona. La obra, reeditada en un robusto formato, viene acompañada de otra historia; La loca del pelo verde, un breve caso del investigador Arregui que nos permite descubrir que ha sido de él seis años después de aquella extraña aventura.

                “La historia que quería contar era la de un hombre y un país frenados por dentro. Quería hablar de un tipo que era un viejo prematuro  y contrastarlo con  la frescura de un viejo-niño. Quería una road movie que hablara del El Miedo y   de cómo no vale de nada huir de él, porque lo llevas dentro”.

Quien nos habla es Carlos Salem explicándonos que pretendía con su tercera novela. El viejo prematuro es el detective Aguirre, un hombre enfadado con todo pero sobre todo con él mismo, un hombre que se esconde mientras camina por este valle de lágrimas con las emociones a medio gas tras la muerte de su novia Claudia. Salem ya lo ha dicho, es un hombre frenado por dentro y necesita, con urgencia, salir de ese letargo emocional que lo ha dejado a los cuarenta y cinco años seco.

lunes, 12 de junio de 2017

El cuento de la Criada. Margaret Atwood

A estas alturas de la película, o de la serie mejor dicho, quien más quien menos ya sabe de qué va el cuento de la criada; la distopía futurista de la escritora canadiense Margaret Atwood y que ahora la HBO ha puesto de moda al adaptarla para la televisión. Antes de empezar advertir que en 1985, cuando se publicó la obra, la autora vivía en la parte occidental del Berlín dividido durante la Guerra Fría, por lo que es fácil reconocer ciertos aspectos de ese contexto en la novela.

 "Todas las noches, cuando me voy a dormir pienso: Mañana por la mañana me despertaré en mi propia casa y las cosas volverán a ser como antes. Esta mañana tampoco ha ocurrido."

     Es la voz de Defred – Offred en la versión inglesa- que nos detalla sus austeros y previsibles días en el estado totalitario de Gilead. Las cosas han cambiado mucho en los Estados Unidos, la vieja democracia liberal ha sido barrida tras un golpe de Estado perpetrado por los Hijos de Jacob Pro Tanques; un grupo totalitario de corte teocrático que ha logrado imponer sus valores puritanos y fundamentalistas a una sociedad aún conmocionada. Las mujeres -como nos estamos acostumbrando a ver- se han llevado la peor parte. Sometidas y despersonalizadas no son más que objetos. En un mundo que se extingue por los escasos nacimientos viables, debido en parte por el maltrato continuo al medioambiente, la gestación es sagrada. Ese es el papel de las Criadas, mujeres reclutadas forzosamente, úteros intercambiables que se asignan a los Comandantes del régimen para perpetuar la raza.

Defred, que nunca nos revelará su nombre real, nos explica su historia recurriendo a los flashbacks. Su pasado, que se difumina a golpe de monotonía, es su refugio, a él vuelve en sus muchos momentos de espera para escapar del presente. Sí, han logrado apoderarse de su cuerpo pero no de su mente. No es una auténtica creyente. Poderosa lección esta de Atwood que insiste en recordarnos lo difícil que resulta arrebatar nuestra individualidad.
Es verdad que la novela carece de una acción frenética -no olvidemos que la historia es un diario de una mujer que tiene limitada su capacidad de actuación al ámbito doméstico- no obstante, consigue mantenerte alerta gracias a la atmósfera, casi claustrofóbica, que la autora logra recrear a través del lenguaje brutal, intenso y muy gráfico que utiliza una Defren rendida y resignada a su papel. Un ejemplo:


"Espero, lavada, cepillada, alimentada, igual que un cerdo al que se entrega como premio."

 Pero pienso que el punto fuerte de la obra, está en las abundantes reflexiones que se vierten a lo largo de la novela. Atwood nos avisa: abre los ojos, no des nada por sentado, las libertades de las que disfrutas pueden desaparecer de un plumazo.

La novela nos habla de cómo los actos terroristas fueron utilizados para legitimar el levantamiento y la inmediata anulación de la Constitución Americana a favor de la nueva República de Gilead. Contra lo que cabría imaginar el desmantelamiento de la democracia no obtuvo la resistencia esperada. Defred al echar la vista atrás reconoce la existencia de señales que indicaban el deterioro del sistema:


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miércoles, 7 de junio de 2017

El Santo al Cielo. Carlos Ortega Vilas

La Editorial Dos bigotes acaba de lanzar la segunda edición de “El Santo al Cielo”, una magnífica novela negra que ha conseguido colocarse finalista del Premio Memorial Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón.  Se trata de la opera prima del escritor grancanario Carlos Ortega Vilas y desde ya os digo que espero impaciente la segunda.

Estamos ante una novela de envergadura, y no lo digo por las más de quinientas páginas con las que nos sorprende el autor, sino por lo bien narrada que está. Al grano, tres voces se turnan para construir este monumental thriller. El personaje del que todo parte – pienso que podría ser el inicio de una saga- es Aldo Monteiro, el inspector jefe de homicidios y desaparecidos de la Policía Nacional. Un hombre peculiar, algo estrambótico si me apuras, cabezota a más no poder y reservado, sobretodo eso, reservado,  porque en las muchas páginas que ha tenido para dejarnos entrever el porqué de sus desvelos y obsesiones  - conoce la vida y milagros de todos los santos habidos y por haber- al bueno de Aldo no le ha dado la gana desnudarse ante nosotros. Le adivinamos una mala experiencia personal barra amorosa con la madre de su hijo pero poco más. En parte es ese el atractivo del inspector, su ambigüedad combinada con su hermetismo.

A Monteiro se le avisa tras la aparición de un cadáver que guarda relación con un caso que se le enquistó al inspector y que le costó más de un disgusto. Es el 5 de diciembre, o como diría Aldo; el día de san Sabas, y allí, en el piso impoluto del difunto conoce al teniente de la Guardia Civil; Julio Mataró. En ese momento se formará un tándem muy interesante, una relación laboral y a medias personal que no solo enriquece la novela sino que ayuda a mostrarnos la historia desde otra perspectiva diferente; la de Julio, un policía menos temerario que el inspector aunque con igual arrojo. La pareja mixta; un Policía Nacional y un Guardia Civil da mucho juego en la novela, sus diálogos, a veces llenos de doble sentido y siempre muy trabajados, nos ayudarán a seguir fácilmente la trama de la investigación pero también a conocer mejor el carácter de los personajes.

El tercer personaje clave es Silvia, la autora del asesinato que ha reunido a nuestro tándem. Tranquilos, no pasa nada, el mismo autor nos lo desvela en las primera páginas. Una gran idea  de Carlos Ortega Vilas la de dejarnos ir por delante en la investigación, nos da ventaja en cuanto a quién y al cómo, nos faltará el móvil, que iremos descubriendo paso a paso. Resulta inevitable empatizar hasta las trancas con esta introvertida y misteriosa mujer. Sí, sabes que es culpable, intuyes que es más lista de lo que parece y además tampoco le deseas el fracaso a Monteiro, no? pero es que no lo puedes evitar, la justicia no es siempre justa, ¿verdad?. Silvia se nos presenta como una mujer vulnerable y distante que arrastra un trauma que deberás descubrir, su historia es una de las tramas potentes de la novela y cuando es su voz la que toma el control de la narración el ambiente se transforma. La literatura se une aquí a la acción y a la intriga, aportando calidad a una novela que no te dejará dar nada por sentado y que al terminarla  posiblemente te quedarás con ganas de más. Bienaventurados los amantes de la novela negra y de la buena literatura porque para ellos es el “Santo al Cielo”.


Carlos Ortega Vilas nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1972. Escritor, profesor de español —labor que ha desempeñado tanto en España como en Grecia—, corrector profesional y de estilo, ha sido responsable entre los años 2007 y 2014 de los cursos de escritura de relato en Letra Hispánica (Salamanca). Desde 2015 coordina los talleres de escritura creativa Fuentetaja en Las Palmas de Gran Canaria. Colabora asimismo con El País en la edición digital de El Viajero. Es autor del libro Tuve que hacerlo y otros relatos (Baile del Sol, 2015). Sus relatos han aparecido en diversas antologías, como Diario del Padre Tadeus Rintelen / Resaca negra (Ediciones Hontanar, 2013), A los cuarenta y otros relatos en crisis (Ediciones Beta, 2011) o La lista negra: nuevos culpables del policial español (Salto de Página, 2009), entre otras.


jueves, 11 de mayo de 2017

Plato de mal gusto. Álvaro Aguilera Fauró

Akal Serie Negra publica la primera novela de Álvaro Aguilera Fauró, un joven profesor de cine y literatura que ya prepara su segunda obra mientras ejerce, además, de guionista.
El personaje que ha creado se llama Palacios, a secas, nada más, el nombre corre de nuestra cuenta. Palacios es un autónomo, aunque no de los que cotizan a la seguridad social, se dedica a matar por encargo. Sí, es un asesino a sueldo, pero no solo eso, también es un hombre amargado, rencoroso, aficionado al whisky y con tendencia a la soledad. Palacios ya ha entrado en la cuarentena y siente que ha llegado el momento de tomar decisiones importantes: una dejar de fumar; otra, jubilarse, desaparecer y empezar una nueva vida.
Con esa idea acepta un último encargo que su intermediario de confianza; Lino, le ha conseguido. No le gusta, la víctima es una misteriosa y atractiva mujer con la que Palacios tendría más que un roce, pero la cosa no está para ponerse exquisito, el botín prometido es suculento y la necesidad de hacerse con un colchón para afrontar el incierto futuro le convence. Aunque sea plato de mal gusto un profesional, y Palacios lo es, siempre cumple.
Sin embargo, como a muchos autónomos de este país, una vez realizado el trabajo el pago prometido no llega. Ahí empieza la historia porque Palacios no se resignará a no cobrar por trabajar –a pesar de que sea tendencia en nuestro precario mercado laboral–,  e irá a donde haga falta y picará las puertas que sean menester para recibir el salario al que todo trabajador tiene derecho.

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lunes, 10 de abril de 2017

Recursos Inhumanos. Pierre Lemaitre

“Me llamo Alain Delambre y tengo cincuenta y siete años. Soy un directivo en paro”. Así se define el protagonista de la última novela de Pierre Lemaitre; “Recursos Inhumanos” (Editorial Alfaguara) una obra que retrata la crueldad del mundo empresarial. La historia, publicada originalmente en el 2010, ha sido ganadora del Premio de Novela Negra Europea y Premio SNCF de Novela Negra, y se inspira en un hecho real. Sí, la realidad a veces supera la ficción, y es que una empresa francesa, en el 2005, saltó a la prensa por idear un juego de rol como forma de reclutar a su personal. Ese proceso macabro de selección, es el eje central de la novela.

“La esperanza es una abyección inventada por Lucifer para que los hombres acepten su condición con paciencia”, esa frase derrotista se ha convertido en el mantra de un hombre hundido; Alain Delambre, cuatro años en el paro y ya no tiene perspectivas de colocarse en un puesto acorde a su dilatada experiencia. Lo único que han podido encontrarle en la oficina de empleo es un aburrido minijob al que acude a las cinco de la mañana, puntual y dispuesto, para soportar las humillaciones que su encargado turco le infringe. Cuatro penosos años en los que no ha dejado de luchar por volver a “pertenecer” a una empresa, mientras convivía con los estragos personales que un paro de larga duración lleva intrínseco. Delambre ha experimentado diferentes estados de ánimo; la incredulidad, la culpa, la injusticia y, finalmente; la cólera. Así está ahora, enfadado y lleno de ira:

 “Solo falta que encima piense en los años que me esperan, en el porcentaje de cotización que a voy a perder, en la bajada de mi pensión, en el abatimiento que a veces nos inunda a Nicole y a mí. No debo darle vueltas a todo eso porque, a pesar de mi ciática, se me pon un humor de terrorista.”

Por eso cuando recibe la noticia de que ha entrado en el proceso de selección para optar a un puesto de asistente de Recursos Humanos – su especialidad laboral- en una gran empresa no lo duda, hará lo que sea necesario, aunque para prepararse tenga que mentir a su mujer, partirle la cara a su yerno, o robar a su hija. No es momento para remilgos, aunque la selección del candidato pase por participar y dirigir una simulación de toma de rehenes con el propósito de evaluar la sangre fría y la lealtad de los directivos de una gran multinacional.

La primera parte de la historia empieza aquí, es el ANTES del evento, es el Delambre profesional que se prepara para ser el mejor, el que lo sacrifica todo para obtener ventaja, porque todo vale en este sistema perverso e implacable.

"Está bien, me hundiré en el fango, seré ruin, pero espero que a cambio el dios del sistema me dé la oportunidad que merezco: volver a la competición, volver al mundo, ser humano de nuevo". 

El autor no deja de sorprendernos. Dosifica la intriga página a página mientras asistimos al hundimiento familiar, y también moral, de un hombre desesperado que insiste en apostarlo todo por conseguir ese puesto, a pesar del enfado de su mujer que prefiere mantener una postura ética. Sí, nos ha quedado claro; somos capaces de cualquier cosa si las circunstancias apremian. Aunque no puedo dejar de mencionar que de la novela emana cierta moralina al leerse entre líneas que ciertas cosas que ni el dinero ni condición social pueden conseguir.


En este punto me ha venido a la memoria Walter White, el protagonista de la serie estadounidense  Breaking Bad, el aburrido profesor de química que al recibir la noticia de una enfermedad terminal decide ponerse a cocinar y vender metanfetamina para pagarse el tratamiento y asegurar el futuro de su familia.  Ambos son hombres normales, ya maduros, que siempre han respetado las reglas y que no han podido esquivar la mala suerte. Ambos se ven impelidos a actuar, pero aquí acaba el parecido, porque si bien comparten objetivos: el bienestar de su familia, White, el profesor de instituto, se transforma y disfruta y Delambre ni una cosa ni la otra. 

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jueves, 30 de marzo de 2017

El informe Casabona. Sergio Vila-Sanjuán

El escritor y periodista cultural;  Sergio Vila- Sanjuán, da vida a Víctor Balmoral en la que es su tercera novela; “EI informe Casabona” (Editorial Destino), una obra que se adentra en el género del misterio periodístico y que pretende ser el inicio de una serie.  Vila- Sanjuán, ganador del Premio Nadal en el 2013 con “Estaba en el Aire”, continúa, tal como hizo en sus dos anteriores libros, mostrándonos la Barcelona del siglo XX.


La novela arranca en el año 2015 en un fastuoso evento en el Palacio Real. Parece que se acaba un ciclo. Un nuevo rey en la ceremonia del besamanos, una nueva etapa plagada de escándalos políticos y financieros y una sociedad harta de especulaciónes y de pelotazos.  Alejandro Casabona, un hombre que lo ha sido todo en la vida económica, política y social del país durante la transición, cae fulminado ante los asistentes. Es el punto  final de una brillante y larga trayectoria, es el desplome del pasado.

El rico constructor, influyente expolítico y reconocido mecenas, deja un sustancioso legado a una organización cristiana dedicada a fomentar la ética en los negocios. Y aquí es donde entra Víctor Balmoral, un periodista cultural, bien relacionado, que compagina su trabajo en el diario La Voz de Barcelona con la investigación biográfica, y es que la misteriosa fundación no quiere manchar su reputación aceptando la herencia del empresario si no se demuestra que está libre de mácula.

Así pues será tarea de Balmoral – al que iremos conociendo poco a poco durante la novela- confeccionar la biografía de esta carismática figura. Un hombre procedente de una familia burguesa afín al bando nacional en la guerra civil, con una vida llena de claroscuros. Un hombre valiente que se mostró crítico con el sistema autoritario impuesto por los vencedores durante el régimen franquista y que demostró su compromiso con la democracia durante la transición participando en su consolidación a través del Partido Moderado.  Un personaje imprevisible que acabó los últimos días de su vida siendo objeto de una investigación fiscal. 

La elaboración del informe obliga al periodista a entrevistarse con la familia y amigos del difunto y esta múltiple focalización permite demostrar como una persona puede ser tantas distintas a lo largo de una vida. Así, Casabona es definido como un ser malvado y narcisista por su primera mujer, o un ególatra sin escrúpulos por su hijo Álvaro, mientras que para otros fue un hombre trabajador, apasionado y altruista. 

El largo recorrido vital que documenta Balmoral -Casabona vivió casi noventa años- permite al autor abarcar un amplio periodo del siglo XX español. La idea es dotar de un contexto la personalidad del empresario y con este objetivo se incluye en el informe un fragmento del diario personal del investigado al que Víctor Balmoral tiene acceso. El hallazgo recoge las peligrosas rutinas de su tía Mery – un referente moral para Casabona- como colaboradora del bando nacional en la Barcelona anarquista de los inicios de la guerra civil.   Este texto rompe totalmente la dinámica de las entrevistas iniciadas en la primera parte, pero consigue recrear una visión concreta del conflicto bélico, y a la vez mostrarnos las difíciles relaciones de Casabona con su padre.

Las pesquisas de Balmoral, recopiladas en el informe Casabona, si bien dibuja a grandes rasgos la poliédrica figura del empresario barcelonés, deja algunos cabos sueltos. Se preguntaba Vila-Sanjuán al escribir la novela ¿cómo se las arreglan para ser éticos los empresarios con grandes responsabilidades? Sin duda, no resulta fácil la respuesta, como tampoco el posicionarse ante la ambigüedad de este empresario generoso y creativo que en ocasiones “rozaba el límite de lo legal”.

viernes, 24 de marzo de 2017

La ciudad y la casa. Natalia Ginzburg

Aún no se ha cumplido un año que recordábamos el centenario del nacimiento de Natalia Levi (Palermo 1916- Roma 1991) una de las figuras más relevantes de la literatura italiana contemporánea. A Natalia Levi  - Ginzburg cuando adopta el apellido de su primer marido, Leone Ginzburg, editor y activista antifascista en la Italia de Mussolini - le gustaba definirse como una escritora pequeña, pero su obra de pequeña no tiene nada, y es que estamos ante una mujer comprometida y valiente, una intelectual de primer orden que, inspirándose en las emociones y en las pequeñas cosas, supo expresar con naturalidad y fluidez la esencia del siglo XX.

En los años ochenta decide entrar en política y se presenta a las elecciones italianas como independiente en el Partido Comunista. Fue en esa etapa de su vida cuando publica esta novela: "La Ciudad y la Casa" (1984), su última obra que nos presenta la editorial Lumen.

La historia se articula alrededor de la correspondencia privada de un grupo de amigos. Giuseppe, cansado de sufrir problemas económicos, decide emigrar a América para instalarse con su hermano. La separación de los amigos y de la familia obliga a intensificar una relación epistolar que ya era costumbre. Hombres y mujeres se desnudan sin pudor dejando a la vista la vida privada de la época. Son cartas breves y directas donde se mezclan asuntos cotidianos y triviales con hechos desgraciados y confesiones muy íntimas.

La narración de la escritora es seca, directa. Lo explica todo con muy poco. Ginzburg siempre escribía desde lo vivido, desde su memoria, te seducía al hacerte cómplice de su intimidad. Aquí también seremos cómplices. Sí, resulta fácil creer que las cartas intercambiadas también van dirigidas a ti. El lector acaba siendo uno más del grupo de amigos, y eso es porque los remitentes confiesan errores, miedos y sentimientos que únicamente revelarían a los más íntimos.

A lo largo de la novela se exponen situaciones y escenas corrientes, sencillas, mientras se tocan temas más complejos como por ejemplo; el sentimiento de pertinencia, asociado aquí con la casa y los pequeños objetos que la decoran. Lo expresa Giuseppe que ha vendido su casa de Roma al irse a América y aún siente que su casa es la romana:" por eso continúo moviéndome como un forastero entre estas paredes, si se me rompe una taza, me siento culpable". O la familia, encarnada en esta novela fuera de todos los convencionalismos en la figura de Alberico, el hijo homosexual de Giuseppe que plantea un nuevo modelo de convivencia.

Ginzburg se muestra transgresora, igual que el potente personaje femenino de Lucrecia, una mujer intensa, de fácil enamoramiento, que sigue sus impulsos amorosos sin ningún pudor, sin ningún reparo aunque sus decisiones acaben arrastrando a sus cinco hijos arriba y abajo.

Las reflexiones de la autora también se intercalan mientras se tocan temas como el matrimonio, la amistad y les difíciles relaciones entre padres e hijos. Pensamientos que llenan páginas que viajan, incansables, de un continente a otro mientras percibes como el tiempo pasa y se acelera y todo se desvanece o cambia; la familia, la sociedad e incluso, las amistades más sólidas.

lunes, 20 de marzo de 2017

Vernon Subutex 2. Virginie Despentes

Ya tenemos aquí la segunda entrega de Vernon Subutex,  la trilogía iniciada en el 2015 por Virginie Despentes en la que se nos presentaba a Vernon, un desclasado hombre de mediana edad sumido en la ruina que trataba de sobrevivir en las calles de París. La novela, mordaz e irreverente, enumeraba los males de la actual sociedad francesa encarnándolos en los estrafalarios contactos de los que nuestro looser – armado con su Facebook-echaba mano para evitar dormir en la intemperie los primeros días.

Despentes nos dejó a un Subutex medio ido, avergonzado por su situación aunque resignado a engrosar las filas de los vagabundos que habitan en los parques parisinos. Lo había perdido todo; su tienda de discos, su piso y hasta su orgullo. Ni siquiera conservaba las cintas en las que su amigo, el famoso cantante Alex Bleach, colocado hasta las cejas, se desahogaba pocos días antes de suicidarse. Recordemos que las cotizadas grabaciones eran la pesadilla del todopoderoso productor de cine Dopalet, pues bien, en esta segunda entrega entenderemos sus motivos, ya que nos serán desveladas en los primeros capítulos.

La novela arranca con un Vernon enfermo y apático que empieza a crearse hábitos en su nueva vida al aire libre. Se ha apalancado en el parque Buttes Chaumont del distrito XIX, y allí sin más compañía que el frío, el mal olor que desprende, y algún que otro paria como él, pasa los días escondido de los vecinos.  Subutex ya no existe, está fuera del viejo sistema.

              “su antigua identidad ya no le interesaba. Le había resbalado por la espalda como un abrigo viejo, pesado y engorroso. Quién había sido durante décadas ya no era  cosa suya.”

Sin embargo, sus contactos le buscan, y empujados por su mala conciencia,  impulsan un grupo de Whatsapp que bajo la etiqueta dondesehametidosubutex pretende encontrar a nuestro hombre.

Pero algo ha cambiado en este libro, Subutex no es tan protagonista y en cierto modo eso lo hace menos pesimista. Despentes se ha centrado más en esos exagerados personajes que en algún momento se cruzaron con él en la primera entrega. Como Emilie, la soltera desesperada que compartió escenario y banda de rock con el joven Vernon; Pamela Kant la exuberante estrella porno; Xavier el guionista racista amigo de la infancia, o Patrice, el alcohólico agresivo que acogió a Vernon unos días. A estos se les sumarán más y es que Subutex es como un imán. La vida en la calle no le ha restado ni un ápice a su carisma. Su magnetismo, tras pasar por una ducha, se pone a trabajar y aunque él no lo pretende, sus conocidos, una vez lo encuentren, no podrán dejarlo. Y es que todos ellos, insignificantes por si solos, ciudadanos de segunda, perdedores, infelices y carne de cañón, encuentran consuelo y sentido en la comunidad que se está formando alrededor de su nuevo mesias; el DJ Subutex.

Lo que no ha cambiado es la crítica feroz a la sociedad francesa actual - extrapolable a la de cualquier país vecino-  ni el estilo directo y descarado de esta polémica escritora. Despentes no deja títere con cabeza, sus personajes - fuertemente estereotipados- se despojan de remilgos y cargan contra la política y el Estado que les ha estafado.

Contra la precariedad laboral de los jóvenes, contra la prensa complaciente que se dedica a domesticar a la opinión pública, contra esa intolerancia – alimentada- que va en aumento.

              "Ahora, todo está dispuesto para que los que no tienen nada se dediquen a querer      matar a los que tienen todavía menos, animados por las élites, que están encantadas. Vamos, pobres idiotas, mataos entre vosotros."





miércoles, 22 de febrero de 2017

El asesino del acantilado. Antonio Manzanera



Ediciones B nos presenta la última novela de Antonio Manzanera; “El asesino del Acantilado”, una monumental novela negra en tres actos que está pidiendo a gritos ser llevada al cine.

Cheney Moore es un modesto detective de Los Ángeles que sobrevive investigando adulterios, fraudes o desapariciones hasta que un mediodía de febrero de 1984 recibe un encargo que pinta mal.  Un hombre, que se presenta como el taxista que lleva a los presos liberados de la cárcel federal de Santa Teresa, le pide que investigue el asesinato de uno de sus pasajeros; Ralph Sanders, un atracador que cumplió cuatro años de condena por el robo al banco en el que trabajaba y cuyo botín nunca fue encontrado.

Moore, que no disfruta de una economía solvente, acepta el caso enseguida. Ni que decir tiene que la posibilidad de encontrar y quedarse el dinero del atraco le atrae, pero es que además, las heridas del cadáver de Sanders recuerdan el modus operandi de un asesino en serie que hacía más de siete años que no actuaba en California; el llamado asesino del acantilado.

Así empezamos, con el foco dirigido hacia Moore y sus pesquisas. El investigador, aunque no parece un hombre de acción, es un tipo listo que sabe cómo tocar las teclas adecuadas para ir avanzando en su investigación mientras se mete en líos con la policía de Los Ángeles. Es en esa ciudad de la costa oeste de los estados unidos, entre 1977 y 1984, donde transcurre la acción, y es con ese ambiente como Manzanera rinde homenaje a los grandes escritores estadounidenses de la literatura negra del siglo XX, especialmente a su admirado Ross MacDonald, y es que no es casualidad que la prisión federal de Oldstock esté ubicada en la inexistente Santa Teresa, un pueblo a 150 km al norte de Los Ángeles, donde tiene su sede el famoso detective de Ross MacDonald; Lew Archer.

Hasta aquí la novela está bien, te vas metiendo en la atmósfera de la ciudad de Los Ángeles, disfrutas del ritmo acelerado de la narración, vas empatizando con Moore y con sus técnicas, y de golpe y porrazo… oh, ¡sorpresa! El foco, que estaba puesto sobre el investigador se aleja y con ello se te abren nuevas perspectivas. Es entonces cuando te das cuenta de que la cosa no va a ser tan fácil, que no estás ante la típica novela de introducción, nudo y desenlace sino que tienes entre manos una pequeña maravilla que te va a exigir más. 

jueves, 9 de febrero de 2017

Clarissa. Stefan Zweig

Hace unos pocos días la Editorial Acantilado publicaba “Clarissa”, la novela tardía del escritor vienés Stefan Zweig. La obra, aparentemente, es una simple historia de amor , truncada por el estallido de la Gran Guerra, entre Clarissa, una joven austríaca de poco más de veinte años y Léonard, un profesor francés, mayor que ella. Sin embargo, “Clarissa” es algo más, es una novela que refleja el espíritu de una época y que condensa, en apenas doscientas páginas, algunos de los ideales humanistas de un europeísta convencido como era Stefan Zweig.

Clarissa solo tiene ocho años cuando su padre, un alto mando del ejército austriaco, viudo y dedicado por completo a su carrera militar, la interna en el colegio de un convento cerca de Viena. Allí permanecerá hasta los dieciocho, sin hacer grandes amistades, observando sin apenas participar en las confidencias de las otras chicas, porque Clarissa, aunque tiene un carácter amable, se muestra distante debido a su timidez. Así transcurren diez años, sumida en una cómoda rutina. Es la primera década del siglo XX y nada le hacía presagiarse que su mundo, seguro y previsible, estaba a punto de explotar.

Cuando sale del convento Clarissa se verá obligada a tomar decisiones por si misma. Su padre, un convencido patriota, será forzado a dimitir y a abandonar el ejército. Sus advertencias sobre la debilidad del Imperio Austriaco ante una posible guerra no fueron bien recibidas, y la vergüenza y la decepción le empujan a dejar Viena. Leemos la primera crítica de Zweig en boca del hermano de nuestra protagonista; Eduardo, un joven que ha ingresado en la academia miliar y que ya se ha percatado de que:"En el ejército, la gente que no tiene pelos en la lengua no es muy apreciada. A ellos no les importa que seas competente, solo cuenta que sepas tejer intrigas y obedecer sin chistar."

Pero Clarissa no está acostumbrada a disponer de su vida, siempre le han dicho lo que tiene que hacer, es una mujer educada bajo la estricta moralidad de la época, una época que el autor nos muestra a través de diálogos sencillos y su característico estilo, elegante, delicado y directo. Así nos adentramos en la atmósfera de un mundo machista y clasista que considera la ambición en la mujer poco menos que un pecado, en una época que relaciona el honor de la familia con la sexualidad de sus hijas, en un contexto difícil par una mujer que se enamora y se embaraza de un hombre que no es su marido y que para mayor complicación es un extranjero y un enemigo cuando empiece la guerra.

Ese es el drama de una Clarissa, que por primer vez se siente libre - y protagonista- al conocer a Léonard en Suiza. Aún no ha estallado el conflicto, pero el mundo empieza a cambiar, aparecen nuevos intelectuales, nuevas terapias - es el momento álgido de Freud y el psicoanálisis-, y nuevas ideas políticas que cogen fuerza. El socialismo lo encarna Léonard, un profesor francés convencido del poder de las masas, un humanista que lamenta la falta de unión del pueblo: "Los ambiciosos de este mundo están unidos, se estimulan unos a otros. Los empresarios tienen sus preocupaciones; los profesores sus congresos. Solo la gente pequeña, los silenciosos, los carentes de ambición no están unidos, y esa es la desgracia del mundo en el que vivimos."


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martes, 24 de enero de 2017

Una vida mejor. Anna Gavalda

Anna Gavalda nos propone dos pequeñas historias llenas de sarcasmo y crítica pero también de  ilusión y  esperanza en su última obra publicada por Seix Barral. La escritora francesa ha escogido a dos jóvenes parisinos para que nos cuenten por qué están desengañados,  por qué son infelices, y, sobretodo cual es el detonante que les impulsa a intentar reiniciar una vida que no les llena, porque como dice Anna Gavalda: “es mejor escoger una vida equivocada a no vivir ninguna" .

Mathilde Salmon es la protagonista de la primera historia. Una joven inteligente que se dedica a redactar comentarios en internet. Un trabajo poco ético y menos limpio que tiene organizado su cuñado, una ocupación que le aburre, en negro y sin futuro pero como ella misma dice:  

“Dado que todo es mentira… Dado que todo son comentarios falsos… Dado que los polos se están derritiendo, que por fin han indemnizado a los banqueros, que los agricultores se ahorcan en sus silos y que arrancan los bancos públicos para que no se puedan sentar los vagabundos… Francamente, ¿para qué molestarme en labrarme un porvenir en un mundo así, eh?”

Así es Mathilde, irónica hasta la médula y pasota hasta el extremo. Está desengañada, sola y rabiosa. Comparte piso con unas gemelas a las que no aprecia, pero tolera, un piso grande que necesita reformarse. Ahí está el inicio de sus males, y el de esta divertida historia; los diez mil euros que deben pagar al contratista los tiene Mathilde en su bolso, y después de pasarse una tarde bebiendo mojitos ¡lo pierde! Sí, lo pierde todo, el dinero de las gemelas y el suyo, por supuesto, pero también su vida, su intimidad y sus recuerdos.

Por suerte o por desgracia recibe una llamada a los pocos días anunciándole que su bolso lo tiene Jean-Baptiste, un tipo extraño que se pasea con un maletín encadenado a él lleno de cuchillos. Un chico que para nada es su tipo pero que Mathilde no podrá quitárse de la cabeza, y es que el encuentro revuelve algo dentro de ella que la obliga a sacudirse la apatía con la que convive y salir a buscar una vida mejor.

Yann es el héroe de nuestra segunda historia, un joven de 26 años sobradamente preparado para el trabajo que realiza. Es demostrador de productos electrónicos de una firma coreana y, aunque tiene un contrato indefinido, se siente vacío y desaprovechado. Está enfadado también.  Sí, él, sus padres y muchos franceses como ellos, pensaron que tras dejarse la piel y los euros en adquirir una educación superior, conseguirían un trabajo acorde a las expectativas, pero no, era una mentira, como tantas otras en la que vive instalado Yann. 

Su novia, Mélanie, procede de una familia acomodada, es visitadora médica y parece un sargento. Su relación, a pesar de la juventud de ambos, ha entrado ya en una agónica monotonía.  Pero de golpe ZAS! Yann conoce a sus vecinos del cuarto y su vida da un vuelco. Tan solo compartirá con ellos una cena, una velada que le transformará por completo y le dará fuerzas para tomar decisiones que, tal vez, le llenen el vacío con el que convive.

Las dos historias, escritas con el estilo directo e irónico de Anna Gavalda son un puro entretenimiento, pero además son un retrato punzante de la sociedad actual, una forma amena y elegante de darle un toque de atención a nuestro tiempo.  Mathilde y Yann odian sus vidas y deciden arriesgarse, son dos jóvenes valientes con el coraje suficiente para escoger la pastilla roja en vez de la azul.

Anna Galvada es una superventas de las letras francesas. Nació en 1970 en Boulogne-Billancourt (París). En 1999 saltó a la fama con Quisiera que alguien me esperara en algún lugar (Seix Barral, 2005), una colección de relatos premiados con el Grand Prix RTL-Lire 2000. Su primera novela, La amaba (Seix Barral, 2003), fue adaptada al cine y la consagró a nivel internacional. Su libro  Juntos, nada más (Seix Barral, 2004), también fue llevado al cine por Claude Berri. Otras obras destacades son El consuelo (Seix Barral, 2008) y La sal de la vida (2001; Seix Barral, 2010).


martes, 3 de enero de 2017

En manos de las furias. Lauren Groff



Debo reconocer que he acabado el año con una buena historia. Ha sido un acierto engancharme a las más de 500 páginas de la tercera novela de la estadounidense Lauren Groff, una obra que ya había conseguido ser finalista de los National Book Award, pero que saltó a la “fama” gracias a Barack Obama tras confesar a la revista People que “Fates and Furies” había sido su libro favorito del 2015.
Aquí nos llega titulada como “En manos de las furias”, publicada por Lumen y traducida por Ana Mata Buil.

Lauren Groff nos deja entrar en la intimidad del matrimonio de Lancelot Satterwhite (Lotto) y Mathilde Yoder. Ambos cónyuges son jóvenes, apenas tienen 22 años, pero una especie de locura les ha atrapado y, a pesar de que solo hace 15 días que se conocen, están seguros de lo que sienten y desean; pasar el resto de su vida juntos.

La madre de Lancelot les da la espalda y ni siquiera sus amigos confían en la duración de la pareja y es que los dos protagonistas son totalmente opuestos. Lotto es hijo de una familia rica. Es un niño amado, mimado y protegido, un joven acostumbrado a ganar. Lotto es luz, bondadoso, generoso y lleno de carisma. Quiere ser actor y no le cabe duda de que la vida que está a punto de empezar le traerá alegrías y éxito

Mathilde no, ella es todo un misterio. Al contrario que su marido no fue una niña amada, sus padres la abandonaron cuando tan solo tenía cuatro años y criada sin afecto ni atenciones se vio obligada a construirse una personalidad despiadada, fría y pragmática, una personalidad para sobrevivir en el mundo de los perdedores. Por eso ella es tan diferente de Lotto, procede de otro lugar, de un mundo sombrío que piensa esconder a toda costa, porque ahora, por primera vez en su vida siente que hay esperanza.

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La niebla y la doncella. Lorenzo Silva