lunes, 21 de diciembre de 2015

Secreta Penélope


Después de lo grato que me resultó conocer a la inspectora Petra Delicado en el caso titulado: "Día de perros" (reseñado en este mismo blog), me decidí a leer otra novela de Alicia Giménez Bartlett. Esta vez quería conocer otra faceta de esta excelente narradora y me decidí por esta historia que también protagoniza una interesante mujer.

 En este caso Alicia nos llevará a reflexionar sobre el papel de la mujer dentro de la sociedad. Nos presenta a Sara, la figura central de esta obra alrededor de la cual pivotan el resto de personajes. Sara es una mujer única, una hembra fascinante y desconcertante, una criatura que resulta casi mágica. Ella es un ser puro y natural que actúa siguiendo sus impulsos ajena a las coartadas emocionales que regulan los comportamientos de los demás. Sara no tiene maldad, solo pretende vivir el presente de forma intensa, libremente y sin represiones.


Pero Sara tiene un problema y es que incomoda a los demás, no ella - a la que consideran inmadura e irresponsable- sino su forma de disfrutar y de entender la vida. Sara les asusta, les escandaliza, es como un animal salvaje que debe ser domesticado para que pueda vivir en sociedad sin causar problemas. Para sus amigos la consigna es clara: Sara debe renunciar a su propia idiosincrasia, castrar su personalidad para convertirse –también por su propio bien- en un ser normal. La autora resume a la perfección el porqué: ”Nadie consiente que exista una mujer despreocupada y feliz”.
Y ese será el cometido de su grupo de amigos, especialmente el de Berta y Ramona, que adoptarán un rol paternalista con Sara para intentar encauzarla hacia lo que ellas entienden como lo correcto; una vida familiar estable, porque para ellas –que encarnan a la sociedad- la felicidad solo puede ser posible si uno sigue las reglas impuestas por la mayoría. Pero esa norma heredada en la que pretenden encajar a la desconcertante Sara, lejos de salvarla de sí misma terminará con ella.

Sara se dejará llevar por la corriente y aceptará someter su indómita personalidad a los cánones establecidos tras vivir un episodio que le despierta un cierto sentimiento de culpabilidad. La narración de la transformación y marchitación de Sara corre a cargo de una de sus cuatro amigos satélite, la más intelectual, la única que ve venir el desastre, la única que no se cree la adaptación que simula el comportamiento de Sara, la única que va percibiendo como la frustración va haciendo mella en nuestra protagonista. Sin embargo, no hace nada, será una cómplice más al no frenar la presión que los demás ejercen sobre ese espíritu libre, no les planta cara, no les chilla que la dejen en paz, no les muestra lo que ella siempre ha sabido: que Sara es excepcional y no puede, y no debe ser como todos. 

Con los hechos consumados la narradora, admite la imposibilidad de amoldar a una diosa como Sara al simple mundo de los hombres, fue un error por parte de su entorno presionarla para que cambiara, para que se rindiera a la normalidad, especialmente si tenemos en cuenta que ninguno de ellos ha conseguido la felicidad haciendo lo correcto. 

 La autora, Alicia Giménez Bartlett, ha dedicado muchos años su talento a la docencia. Es filóloga y doctora en Literatura Española por la Universidad de Barcelona con una tesis titulada “La narrativa de Gonzalo Torrente Ballester”. En 1984 publicó su primera novela, “Exit” (Seix Barral). Con “Una habitación ajena” (1997) obtuvo el primer galardón literario de su carrera: el Premio Femenino Lumen.  En los años noventa nace su personaje más popular, la inspectora Petra Delicado, con ella al frente ha nacido una saga que consta de  diez títulos y a una serie de televisión. Sin embargo, su obra cuenta también con excelentes novelas fuera de el género negro, como su libro “Donde nadie te encuentre” (Premio Nadal de Novela en el 2011). El último reconocimiento de esta imprescindible escritora ha sido el Premio Planeta 2015  con su novela “Hombres Desnudos”.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Estados Unidos, el islam y el nuevo orden mundial



Este libro pretendía ser una continuación de su anterior obra: “Señores y vasallos del siglo XXI” (2004) donde se analizaba el poder mundial y los conflictos internacionales posteriores a la Guerra Fría. En esta nueva obra se nos muestra en tres grandes bloques la transformación, evolución y naturaleza de aquel poder mundial, los cambios producidos en las relaciones internacionales y en los conflictos armados y finalmente como estos cambios determinan las relaciones de occidente con el mundo islámico. La premisa está clara: un nuevo orden mundial se está gestando porque la desaparición de la URSS, que supuso una ruptura del equilibrio de poder, tuvo consecuencias globales.

En el primer bloque del libro se analizan estas consecuencias. Además, se suma al orden mundial que se gestando un factor nuevo, inesperado y desconocido para un mundo aún bipolar: la entrada de la religión como fuerza política. 
Es el Irán de los ayatolás. La proclamación el 1979 de la República Islámica de Irán significará cambios importantes en la geopolítica de la zona de Oriente Medio y Asia Central. Los principios del islam invocados por Jomeini como forma de organización política y social estaban muy lejos de la ideología capitalista o comunista que imperaba. Así se explica la alianza entre los EEUU, los Sauditas y Paquistán con el Irak de Sadam Husein, que consolidaba en esta guerra contra Irán su posición internacional.
Una posición que no supo, o que no pudo, gestionar de forma satisfactoria. Pagará cara la lectura errónea del contexto internacional después de los atentados del 11S y, sobretodo, el no posicionarse claramente al lado de los estadounidenses en su guerra contra el terrorismo internacional. Husein perdió así la oportunidad de legitimar ante occidente su dictadura. 
El autor analiza con detalle el contexto del país, como se gesta, se desarrolla y se intenta poner fin a la guerra de los EEUU contra Irak el 2003. Una guerra justificada por la existencia de unas armas de destrucción masiva que nunca han aparecido.

El fenómeno de Al-Qaeda también es analizado en este primer bloque. El origen está en esos años 80 con un Osama Bin Laden que lidera el entramado islamista suní que los EE.UU, los sauditas y los servicios de inteligencia del Paquistán organizan para controlar el Afganistán soviético. Pero aunque en el 1996 esta organización islamista ya había declarado la yihad contra los EEUU no será hasta los atentados del 2001 – y su repercusión mediática- que Bin Laden y Al-Qaeda recogen el testigo de la URSS como el nuevo enemigo absoluto a batir. 
La reacción en occidente se traduce, por un lado con el soporte a regímenes dictatoriales para frenar el islamismo, y por otro a difundir una visión del islam incompatible con la democracia y además asociado al terrorismo. Esto consigue inculcar en la opinión pública la peligrosa dicotomía entre seguridad y libertad. También los grupos yihadistas buscan influir en los musulmanes, se les vende la idea de un occidente que quiere acabar con la religión del Islam. En su conclusión el autor revela que el final de esta organización está cerca.

A través de Gorbachov, Yeltsin y Putin el autor analiza las causas de la disolución de la URSS y seguidamente una de las consecuencias que comportará: el resurgimiento del nacionalismo en algunas de sus zonas de influencia. Son las guerras de Chechenia. La segunda (1999-2005) será utilizada por Putin para presentar un nuevo discurso imperialista ruso. El éxito de Putin fue absoluto, en parte gracias al silencio internacional, pero también al hecho de haber conseguido incluir esta guerra en la lucha contra el terrorismo de los EEUU.

El presidente Clinton es el protagonista del capítulo donde se analizan dos de las consecuencias globales post Guerra Fría; el vació de poder en la zona oriental de Europa que se traduce en la aparición de nuevos estados independientes, y el nuevo papel de árbitro que asume los EEUU como única potencia dominadora que utiliza, ahora también, el soft-power (difusión de su modelo y valores) para mantener su hegemonía. En la zona de los Balcanes la intervención de los EEUU resultará decisiva para llegar a acuerdos después de la implosión de Yugoslavia. Son los acuerdos de Dayton (1995) que no siempre se cumplieron pero que acabaron la guerra de Bosnia reconociendo las fronteras internacionales de Bosnia-Herzegovina. La reaparición del nacionalismo serbio se encarna en la figura de Slodoban Milosevic que ocupará Kosovo e iniciará una limpieza étnica en la zona. Clinton y los dirigentes europeos –azuzados por la opinión pública-, actuarán con contundencia en una zona que resulta clave para la estabilidad de Europa.

También los regímenes árabes y sus relaciones internacionales también se vieron afectados tras la desaparición de la URSS. La Libia de Gadafi, el Irak de Husein y la Siria de Al-Asad son los aliados de Moscú obligados a realizar un viraje en su política exterior. Estos regímenes presidencialistas y autoritarios quedan aislados o debilitados sin el apoyo soviético. El futuro de sus países y el de ellos mismos se determinará por la relación que puedan establecer con la potencia vencedora y, sobretodo, por la postura que adopten después del 11S.
Los regímenes árabes que ya eran aliados de los EEUU también se verán afectados. A pesar de las diferencias entre ellos, tienen en común el temor al ascenso del islamismo en sus regímenes absolutos. La reacción general será el endurecimiento de las derivas autoritarias y la paralización de cualquier cambio político, ilegalizando o controlando a la oposición, en especial la islamista.

El segundo bloque se inicia con la fecha clave del 2001 y los atentados del 11 de septiembre.
La principal consecuencia: el inicio de la guerra contra el terrorismo internacional del presidente Bush que hace suyas las teorías de los neoconservadores. Se prioriza el mantenimiento de la hegemonía mundial de los EEUU a cualquier precio. En este contexto se reanuda el interés por Irak – y sus reservas de petróleo- poniendo sobre la mesa las ADM y el amparo al terrorismo. Se legitima así, de forma unilateral, los ataques preventivos.
El Afganistán de los talibanes será el primer objetivo. Estos, inicialmente recibieron la protección de los EEUU al ser considerados como una herramienta para estabilizar el país después de la salida de la URSS. Pero la dictadura teocrática impuesta en Kabul el 1996, no responde a sus expectativas. También la influencia de Al-Qaeda radicalizará aun más a este régimen fundamentalista. El octubre de 2001 los EEUU deciden atacarlos esgrimiendo el principio de autodefensa. Esta operación permite a los estadounidenses poner un pie en Asia Central y empezar a gestar alianzas con países que en el pasado se alineaban con la URSS. A pesar de la expulsión de los talibanes de Kabul la paz y la estabilidad estaban lejos de llegar. Osama Bin Laden, el principal objetivo, estaba libre.
Ambos casos, Irak y Afganistán, resultan un buen ejemplo de los nuevos combates asimétricos que no han dejado de crecer en este nuevo orden que se está gestando. La población autóctona, cansada de sufrir los daños colaterales, acaba rechazando la presencia de tropas extranjeras, ya muy privatizadas, y a menudo termina colaborando con la resistencia.

El tercer bloque se inicia con la fecha clave del 2011 y las primaveras árabes. Ciego ante la realidad del mundo árabe las revueltas sorprenden y asustan a un occidente que cierra los ojos ante unos gobiernos corruptos y autoritarios que les vende seguridad en forma de represión al islamismo. Los jóvenes árabes, cada vez más preparados se rebelan, denuncian el déficit democrático en el que viven y piden sin miedo su derecho a un futuro mejor.

El autor analiza los diferentes componentes que forman parte de estos procesos tan heterogéneos. La información, las nuevas tecnologías y las redes sociales son un instrumento importante para coordinar las revueltas, pero no son las causas. A éstas debemos añadir el papel de los movimientos sociales que ya canalizaban las diferentes protestas de la población y sobretodo, no olvidar la chispa que hace estallar el conflicto. Veremos los diferentes escenarios y las distintas respuestas que los regímenes autoritarios adoptan ante la amenaza que hace peligrar su modus vivendi. Jordania y Marruecos ofrecen tímidas reformas constitucionales. Ben Alí en Túnez y Mubarak en Egipto se vieron obligados a dejar el poder a pesar del inmovilismo inicial y, finalmente, veremos como en Libia y en Siria las protestas iniciales conllevaron a una guerra civil –aún abierta en el caso de Libia-, y como la comunidad internacional ha adoptado diferentes posturas.

Como conclusión puedo decir que con la lectura de la obra, sin ser un experto en la materia, se puede comprender la evolución que el poder y las relaciones internacionales han sufrido después de la caída del muro de Berlín. El punto fuerte está en el hecho de construir el discurso alrededor de tres fechas claves (1991,2001, 2011). Así, al seguir la línea temporal marcada uno tiene la sensación de percibir el transcurso del tiempo, de ver las causas y los efectos que modifican las relaciones entre occidente y el mundo islámico y como se van sustituyendo las viejas ideologías per las nuevas formas de movilización social. De forma clara también percibimos que el camino aun no ha llegado al final, que todavía se está construyendo y que nuestro tiempo presente es el de una transición global.

Mi color favorito es verte


El argumento del libro es sencillo. Pilar tiene una aventura amorosa que dura tres días pero que la deja profundamente afectada. Sébastian, el nombre con el que su amante se presenta, le hace sentir emociones que hacía tiempo no vivía. La relación es breve porque Sébastian, que es corresponsal de guerra, debe partir a cubrir los conflictos en Siria. Así debería haber acabado lo que empezó como un amor de verano. Pero ese hombre francés, más joven que ella,  la trastoca de tal manera que hará de Pilar una mujer capaz de creerse cualquier historia o promesa de su amante y, sobretodo de albergar la esperanza de un futuro juntos.
Pero ese reencuentro anunciado por Sébastian parece no llegar nunca y eso la conduce hacia la búsqueda de su hombre misterioso para aclarar las dudas que le van surgiendo sobre su relación.


Valoración personal: 2.5/5

Sin duda no sería un libro para llevarte a una isla desierta, aunque a un vuelo transoceánico tal vez. Si buscas algo ligero, sencillo y a veces hasta divertido - literatura de metro que le llamo-o algo que no te exija una gran dosis de concentración, este es tu libro. De hecho se te puede escapar alguna página, incluso hasta dos porque hay algunos pasajes que se dilatan y ralentizan en exceso, y otros donde se intercalan acciones en la historia al tun-tun, sin ningún objetivo aparente (como ir a comprar al supermercado con el carrito como si fuera ir a escalar el Everest), o experiencias reservadas a los vips (una sesión de retoques y bótox), o diálogos flojos y simples. Mero adorno, relleno o tal vez un intento de mostrarse más natural y cercana.

El elenco de personajes que gravitan alrededor de Pilar y su historia de amor son simples comparsas. Bultos a los que contar o mostrar su felicidad o con los que compartir sus miedos o inseguridades. Sus primas, su editor, sus asistentas y sus amigos escritores/snobs, su hijo y tal  vez alguno más que se me puede haber escapado ( imaginaos su intensidad) viven por y para ella. La escritora no ha tenido a bien otorgarles ninguna personalidad interesante. Un ejercicio de egocentrismo inecesario.

Con todo hay momentos que me han divertido, especialmente en la primera parte del libro. Pilar a veces se nos muestra graciosa, como una mujer capaz de reírse de si misma (eso me gusta), consciente de sus limitaciones: " yo soy una escritora de segundo orden porque el periodismo ha consumido los mejores años de mi vida", en algunos aspectos insegura y en casi toda la obra obsesiva y apasionada.
Porque de eso va la historia que nos cuenta, de un fuerte amor de verano, una relación intensa, no del todo clara y sobretodo breve -clave para que sea pasional, no? - que la autora dice haber vivido en sus carnes. Ella "nos ofrece su vida abierta en canal" un acto de generosidad y valentía extrema o ¿una forma de hacer psicoterapia?.
Debo reconocer que su lectura -además de divertirme en ocasiones como he dicho-,me ha causado un pelín de trauma: imaginarme que la líbido de una mujer que ya supera la sesentena me da mil vueltas cuando yo apenas paso de los cuarenta me hace reflexionar. Tal vez la solución al problema sea tener una casita en el hermoso pueblo de Llafranc y beber un pelín más de vozka.

Día de Perros.

Un caso de Petra Delicado.


Debo confesar que es la primera vez que comparto una historia con la inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, y os puedo asegurar que no será la última.  Animada por la curiosidad de conocer a este famoso personaje de Alicia Giménez Barlett  busqué una peripecia de estos inspectores. Cayó en mis manos “Día de perros”, el segundo caso de Petra y Fermín, un caso que se remonta ya al 1997. Desde entonces estoy felicitándome por ello.

El asunto que ocupa a nuestros protagonistas no es gran cosa en apariencia. Aparece un ladronzuelo de poca monta apaleado en el barrio del Carmelo de Barcelona. Éste a los pocos días muere sin poder contar lo sucedido. El único testigo del suceso será su perro, un can con tan poco encanto como su amo pero que Petra lo acoge con la esperanza de que la dirija hacia el culpable. Un caso en principio vulgar, sencillo y sin especial importancia para los inspectores acabará convirtiéndose en algo más, sobretodo para el subinspector Fermín que incluso se verá involucrado personalmente.

Pero lo que verdaderamente me ha enganchado al libro ha sido ella, la interesante Petra Delicado. Una mujer de unos cuarenta años que a estas alturas de la vida ya lleva dos divorcios, es decir, que ya sabe lo que quiere y lo que no. Es fuerte, independiente, leal, buena amiga, desinhibida, tierna cuando toca y apasionada cuando le apetece. Eso si, visto su currículum emocional, tiene una actitud bastante escéptica hacia el amor. Me gusta su carácter sereno, duro en apariencia pero no tanto en la intimidad. La vamos conociendo poco a poco durante el caso porque la escritora nos permite el lujo de conocer sus pensamientos más íntimos, sus deseos y preocupaciones en todo momento. Imagino que a medida que pasen los casos, ella irá madurando y su personaje adquirirá nuevos matices, estoy segura porque eso es lo que hacen los buenos escritores con sus protagonistas; los hacen crecer y Alicia Giménez Barlett es de las buenas.
Ella misma nos dice: “Quería un personaje que fuera mujer y que tuviera protagonismo. Porque la mujer en la novela negra o es la víctima, que aparece muerta en la primera página, o es la ayudante de alguien”.  Pues si, con Petra ha dado en el clavo. Ella manda, dirige y toma decisiones importantes, no solo en comisaría, sino en su vida personal.

Con un lenguaje fino y sarcástico nos damos cuenta de la inteligencia de esta inspectora. Su sentido  del humor es mordaz e irónico y aporta un toque de humor a la novela.
Otro aspecto que me ha encantando de esta historia es la relación que se establece entre los personajes. El subinspector Garzón es un veterano policía, mayor que ella. Es un hombre viudo, un poco clásico, que no puede evitar escandalizarse tras algún comentario subido de tono de la inspectora. Sin duda esta relación también será interesante seguirla porque seguro que disfrutaremos viendo como evoluciona, aunque ya en esta segunda entrega se ha establecido entre ellos un lazo personal que va más allá de la relación profesional. No solo son colegas, también se están haciendo amigos, muestra de ello son algunos de sus diálogos que están llenos de familiaridad, cariño, franqueza y también a veces ironía.

La autora, Alicia Giménez Bartlett, nació en Alamansa (Albacete) en 1951, es doctora en literatura por la Universidad de Barcelona. Una larga lista de títulos publicados avalan su buen hacer, también fuera del género de la novela negra. Recordemos que este año 2015 ha sido la ganadora del Premio Planeta con su novela "hombres desnudos". La Saga Petra Delicado empezó en 1996 con la novela "Ritos de Muerte" y hoy continua en primera fila. Su último caso podemos disfrutarlo en "Crímenes que no olvidaré" (2015) editado por Destino.

Valoración personal: 4.5/5. Cuando un libro me lo leo en tres días es buena señal.



martes, 1 de diciembre de 2015

Cosmópolis. Stephen Toulmin





LA AGENDA OCULTA DE LA MODERNIDAD




Stephen Toulmin (1922-2009) ha sido uno de los pensadores más influyente del pasado siglo. Este filósofo especializado en la filosofía de la ciencia dedicó buena parte de su trayectoria profesional a la docencia en el campo de las humanidades. Ha sido considerado como uno de los grandes renovadores del estudio de la ética en el siglo XX. Su ensayo “Cosmópolis” (1990) es la base de este artículo. Una obra que nos explica porque pensamos lo que pensamos y nos advierte acerca de los intereses secundarios que las nuevas ideas científicas dirigen a la práctica ya que podemos encontrar implicaciones éticas o políticas en los resultados de la ciencia.


La revista online culturamas ha publicado el artículo. Podéis leerlo a través del enlace
Artículo en Culturamas
Una versión extendida ha sido publicada en Revista de Historia en este enlace
Artículo en Revista de Historia 

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