lunes, 23 de octubre de 2017

Tierra de Campos. David Trueba

El compositor y guitarrista Dani Mosca es el protagonista absoluto de la última novela de David Trueba (Tierra de Campos. Editorial Anagrama), una biografía en la se destacan los conflictos familiares y las relaciones personales de un músico, que sin ser brillante, sobrevive en el loco mundo de la industria discográfica.


Respetar la última voluntad del padre de ser enterrado en el pueblo donde nació, obliga a Daniel a iniciar un viaje que será también sentimental. Sentado en un coche fúnebre conducido por Jairo, el chófer ecuatoriano de la funeraria, y con el cuerpo de su padre en la parte trasera, se dispone a repasar  lo que ha sido su vida hasta el momento. El trayecto hasta el pueblo situado en la comarca histórica de Tierra de Campos,  en el norte de Castilla, son recuerdos que discurren a través de largos campos de trigo y de cebada, kilómetros y kilómetros de tierra que simbolizan el hogar, el pasado, las raíces ancladas y bien ancladas del padre del protagonista. 

jueves, 14 de septiembre de 2017

La niebla y la doncella. Lorenzo Silva

Hace más de una década que leí por primera vez "La niebla y la doncella" del escritor Lorenzo Silva (Editorial Destino), la novela que, a mi humilde parecer, es la mejor de la saga Bevilacqua- Chamorro. Ahora que esta pareja de Guardias Civiles vuelve a ser actualidad por llevar un nuevo caso al cine, he decidido rescatarla y releerla con la tranquilidad que da saber el final. Y así, liberada del enigma, la he disfrutado otra vez, tanto que me he vuelto a enamorar del protagonista; Ruben Bevilacqua, el sargento de la Guardia Civil, encarnado esta vez, en el actor Quim Gutiérrez.
¿Por qué? Pues porque aquí está en su punto, está fuerte, pletórico, valiente, decidido y, sobretodo, en sus plenas facultades irónicas. Para todo aún tiene opinión y sobretodo ganas de expresarla. Más adelante os daré ejemplos. Pero empezaré con orden, porque estoy hablando de él como si todos ya lo conocierais y - aunque deberíais- imagino que no es así.
El sargento Bevilacqua y su compañera, la cabo Virginia Chamorro son dos agentes de la Guardia Civil que llevan juntos - en el momento de la novela que nos ocupa- poco más de tres años. El ingenio de Silva los unió por primera vez en la novela "El lejano país de los estanques" (Editorial Destino, 1998) y desde entonces la pareja – hoy por hoy exclusivamente profesional- ha viajado por toda la geografía española resolviendo asesinatos.  En aquel momento Chamorro era una joven inexperta que apuntaba maneras y Vila, el diminutivo que utiliza el sargento para facilitar su denominación al prójimo, un agente algo más curtido que acarreaba con suspicacia la designación de la compañera.
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viernes, 1 de septiembre de 2017

Londres, 1891. Juan Ramón Biedma


El revienta cadáveres Cox, la enigmática Rambalda, el brutal ilusionista Tansel, el profesor Moriarty y sus secuaces, el detective Holmes con su Watson y toda una retahíla de curiosos personajes desfilan sin descanso por esta monumental novela de Juan Ramón Biedma publicada por Ediciones B.

Premio Valencia de Novela Negra en su segunda edición, la obra editada ahora por Ediciones B con el título:"Londres, 1891" ha sido para mí todo un descubrimiento. Y lo ha sido por varios motivos, los resumo.

En primer lugar; el autor, no había leído nada de él y desde ya os digo que lo voy a leer todo, lo que sea, me da igual el género, porque me ha enganchado su estilo. Narra fácil pero profundo, sencillo pero rico en matices, plástico; un ejemplo:

"El trago es largo, hondo, tanto que el líquido ingerido amenaza con regurgitarse por el lagrimal tras un golpe de tos".

Grafismo puro, prosa de la buena. Los diálogos entre los personajes nunca sobran, no hay relleno alguno en esta obra, todo impacta desde las descripciones hasta las reflexiones de los incontables monstruos que transitan por sus 432 páginas.

En segundo lugar; el ambiente, el atrezo. La novela nos sumerge en el Londres de la época victoriana.  A finales del siglo XIX el Imperio británico era el gran dominador del mundo. Inmerso en plena Revolución Industrial su metrópolis rezumaba humo y oportunidades. Nuevos inventos aparecían cada día, la actividad era frenética y los avances científicos y tecnológicos se exponían orgullosamente para todo el mundo.  Como consecuencia numerosos trabajadores desplazados con sus familias a las ciudades en busca de oportunidades. Sin embargo, pronto experimentarán en sus famélicas carnes, que la prosperidad y el esplendor que vive el Imperio bajo el reinado de la reina Victoria (lo que viene a ser la macroeconomía) distan mucho de las penurias y calamidades con las que el populacho se ve obligado a convivir (lo que viene a ser la microeconomía). 
Trabajo infantil, sueldos miserables y condiciones laborales deplorables son el día a día de toda esa masa social desgraciada que nutre la industria del glorioso Imperio. Podría ser peor, podrían ser los nativos de las colonias que se muestran, como si de animales se trataran, en el decadente Jardín Zoológico de Aclimatación Hagenbeck. Ese es el contexto donde Biedma sitúa la acción, el escenario idóneo para contarnos una historia negra y gótica con toques sobrenaturales.

Otro motivo: el duelo entre el profesor James Moriarty y el detective Sherlock Holmes. Un tête à tête entre bien y el mal que se enfrentan, esta vez definitivamente, con todo su potencial y su inteligencia. Dos mentes privilegiadas, arropadas por sus acólitos, inician un pulso contrarreloj cuyas consecuencias se prevén mortales, y es que la liquidación total del adversario es el fin perseguido por ambos contendientes. El ritmo de la novela vendrá marcado por este apasionante envite, que aunque sea una de las tramas potentes no es la única, hay varias, entre ellas la resolución de un secuestro de cuatro niñas emparentadas con las personalidades más relevantes del país.

Más motivos, los personajes que, ante la fuerza de Moriarty y de Holmes, deberían ser secundarios pero que sin embargo tienen un papel preponderante en las otras tramas. Destaco a Cox, un hombre con dos vidas que malvive en Londres, enamorado de un recuerdo que le dejó casi inservible. Un sucio y beodo desahuciado condenado en esta, su segunda vida, a rapiñar a los muertos y enterrados cualquier cosa que pueda cambiar por ginebra. Un buscavidas que se verá obligado a salir de su agujero para asumir una responsabilidad que a priori nos parece que le va grande.

Y finalmente las intrigas, los enigmas que aparecen gradualmente en la historia mientras el lector trata de acertar cómo se resolverá la que parecía la trama principal; el secuestro de unas criaturas. Pero en esta novela hay mucho más, el autor no se ha contentado con una historia bien ambientada, que debe resolverse. Ha querido mostrarnos el proyecto más ambicioso de Moriarty, mientras instigaba a Holmes a frustrar ese sueño.  Nos ha retratado un Londres tóxico y a la vez fascinante, lleno de monstruos y de horrores que deben ser capeados por unos personajes muy atractivos.  Y, como postre, nos ha anunciado la existencia de un submundo, lleno de magia o de trucos imposibles de desmontar.




Juan Ramón Biedma nace en Sevilla, estudia Derecho, y se dedica durante años a la gestión de emergencias, actividad que ha compartido con la de locutor de radio, guionista y crítico cinematográfico, así como con la colaboración en diversas publicaciones y antologías –La lista negra, Libertad Condicionada y otros relatos, Guernika variaciones, La Biblia-El libro, Aquelarre…
Su primera novela es El manuscrito de Dios (2005), a la que le sigue El espejo del monstruo (2006), El imán y la brújula (2006), El efecto Transilvania (2008), Riven. La ciudad observatorio (novela gráfica 2009), El humo en la botella (2010) y Antirresurrección (2011).  Sus obras han sido traducidas hasta ahora al portugués, griego, alemán, ruso y turco.
Página web del autor









martes, 1 de agosto de 2017

Tres minutos de color. Pere Cervantes

La editorial Alrevés nos trae la tercera novela policiaca de Pere Cervantes; “Tres minutos de color”, un thriller valiente que fusiona la novela negra con lo sobrenatural. Una apuesta arriesgada en un país donde lo paranormal tiene mucho de show y poco de serio.

Pero en este caso la cosa si va en serio, no en vano Pere Cervantes estuvo siete años cocinando la novela, tiempo para documentarse y reflexionar sobre un tema que nos inquieta a todos y que introduce en la historia con mucho ingenio: ¿Es la muerte realmente el final?

Esa pregunta también se la hace Nadia, una cardiocirujana que será testigo de una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) de uno de sus pacientes que le cambiará la vida, o al menos su manera de entenderla. El paciente vuelve a la vida tras sufrir una muerte clínica durante su intervención y le describe a Nadia, poco después, detalles y conversaciones que se dieron en el quirófano en el momento fatídico y que solo ella y el cuadro médico presente conocían. Obsesionada por el suceso sobrenatural, la cardiocirujana, decide investigar un fenómeno que la ciencia aún no ha podido etiquetar.

En paralelo otra investigación, la del mundo real, la que aún tiene entre manos el inspector jefe del Grupo de Desaparecidos; Coque Brox. El tiempo no juega a su favor, los Mossos están a punto de coger el relevo a la Policía Nacional en Barcelona y la jefatura a la que pertenece Brox, al igual que la ciudad que le vio crecer, se desmantela en aras de la novedad. Coque investiga la desaparición de su compañero; el Palmica, un hombre carismático y leal al que piensan le ha dado boleto mientras trataba de esclarecer una trama de prostitución con menores de por medio. Feo asunto que ensuciará la reputación de algún que otro burguesito catalán.

Coque Brox es un descubrimiento, el personaje clave, para mí,el punto fuerte de la obra. Desde la primera página ya intuyes que no está bien, algo se le ha roto, y no solo su mirada, también su alma. Brox es acromatópsico, es decir, ve el mundo en blanco y negro y cabe decir que el autor le saca mucho juego a este defecto ocular del protagonista. Un drama familiar y personal preside el día a día del inspector, dejándole muy pocos momentos de paz. Tal vez los únicos ratos de pausa los consigue cuando no es él sino  Avenger, un personaje que Oliver, su compañero de piso, le creó en el mundo virtual con la esperanza de distraerle. Nuestro protagonista es intenso, algo seco, muy irreverente y, sobretodo, decidido. Su hija adolescente es su desvelo, lo único que lo mantiene en pie, y aunque ahora se han distanciado, Coque luchará por recuperarla.

Tres mundos se ponen sobre la mesa; el virtual, el real y el sobrenatural. Tres personajes dispuestos a buscar respuestas y una potente trama policial que espera una solución, son los pilares sobre los que se construye este sorprendente thriller. Como mezcla Pere Cervantes los diferentes planos manteniendo el hilo argumental del caso es digno de leerse, la estructura tripartita de la novela ayuda. A la historia súmale una narración también intensa y directa - como Coque-, con toques de humor y buenos diálogos. También giros argumentales que te dejan clavado, sentencias y reflexiones de nivel cerrando casi todos los capítulos – y son 54-. Motivos más que de sobra para correr el riesgo y abrir la mente a lo paranormal mientras conoces a un personaje que estoy segura dará más guerra.

Pere Cervantes nació en Barcelona y se crió a caballo del Poble-sec y el barrio marinero de la Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en su bolsillo y un arma de fuego en su cintura (prefiere no imitar al inspector Méndez, de González Ledesma), afirma disponer de una mirada en modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas. En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.
Esta es su tercera novela policíaca después de haber publicado las veneradas No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman, ambas en Ediciones B.  
Desde el año 2016 es colaborador habitual en la Cadena SER (SER Cat), en «3-14-16: La nit que no s’acaba», y coguionista del largometraje La soledad de las ballenas, del director de cine Rodolfo Carnevale, en la actualidad en fase de preproducción en Argentina.



martes, 27 de junio de 2017

Cuando mi sombra te alcance. Carlos Salem

Corría el año 2009 cuando Carlos Salem decidió recuperar a uno de sus personajes literarios y reconvertirlo en su Philip Marlowe particular. Sí, el escritor y poeta argentino se descubre admirador de Raymond Chandler, entre otros, también de Bukowski y su tono canalla, presente en toda la novela. El personaje era Arregui, el desencantado policía nacional que ya aparecía en su segunda novela, Matar y guardar la ropa, un hombre duro que esta vez se enfrentaba, ya como detective independiente, a un caso de lo más surrealista: encontrar a un rey que se había escapado de casa.

Esa historia era Pero sigo siendo el rey (2010) y es la que recupera ahora la Editorial Navona. La obra, reeditada en un robusto formato, viene acompañada de otra historia; La loca del pelo verde, un breve caso del investigador Arregui que nos permite descubrir que ha sido de él seis años después de aquella extraña aventura.

                “La historia que quería contar era la de un hombre y un país frenados por dentro. Quería hablar de un tipo que era un viejo prematuro  y contrastarlo con  la frescura de un viejo-niño. Quería una road movie que hablara del El Miedo y   de cómo no vale de nada huir de él, porque lo llevas dentro”.

Quien nos habla es Carlos Salem explicándonos que pretendía con su tercera novela. El viejo prematuro es el detective Aguirre, un hombre enfadado con todo pero sobre todo con él mismo, un hombre que se esconde mientras camina por este valle de lágrimas con las emociones a medio gas tras la muerte de su novia Claudia. Salem ya lo ha dicho, es un hombre frenado por dentro y necesita, con urgencia, salir de ese letargo emocional que lo ha dejado a los cuarenta y cinco años seco.

lunes, 12 de junio de 2017

El cuento de la Criada. Margaret Atwood

A estas alturas de la película, o de la serie mejor dicho, quien más quien menos ya sabe de qué va el cuento de la criada; la distopía futurista de la escritora canadiense Margaret Atwood y que ahora la HBO ha puesto de moda al adaptarla para la televisión. Antes de empezar advertir que en 1985, cuando se publicó la obra, la autora vivía en la parte occidental del Berlín dividido durante la Guerra Fría, por lo que es fácil reconocer ciertos aspectos de ese contexto en la novela.

 "Todas las noches, cuando me voy a dormir pienso: Mañana por la mañana me despertaré en mi propia casa y las cosas volverán a ser como antes. Esta mañana tampoco ha ocurrido."

     Es la voz de Defred – Offred en la versión inglesa- que nos detalla sus austeros y previsibles días en el estado totalitario de Gilead. Las cosas han cambiado mucho en los Estados Unidos, la vieja democracia liberal ha sido barrida tras un golpe de Estado perpetrado por los Hijos de Jacob Pro Tanques; un grupo totalitario de corte teocrático que ha logrado imponer sus valores puritanos y fundamentalistas a una sociedad aún conmocionada. Las mujeres -como nos estamos acostumbrando a ver- se han llevado la peor parte. Sometidas y despersonalizadas no son más que objetos. En un mundo que se extingue por los escasos nacimientos viables, debido en parte por el maltrato continuo al medioambiente, la gestación es sagrada. Ese es el papel de las Criadas, mujeres reclutadas forzosamente, úteros intercambiables que se asignan a los Comandantes del régimen para perpetuar la raza.

Defred, que nunca nos revelará su nombre real, nos explica su historia recurriendo a los flashbacks. Su pasado, que se difumina a golpe de monotonía, es su refugio, a él vuelve en sus muchos momentos de espera para escapar del presente. Sí, han logrado apoderarse de su cuerpo pero no de su mente. No es una auténtica creyente. Poderosa lección esta de Atwood que insiste en recordarnos lo difícil que resulta arrebatar nuestra individualidad.
Es verdad que la novela carece de una acción frenética -no olvidemos que la historia es un diario de una mujer que tiene limitada su capacidad de actuación al ámbito doméstico- no obstante, consigue mantenerte alerta gracias a la atmósfera, casi claustrofóbica, que la autora logra recrear a través del lenguaje brutal, intenso y muy gráfico que utiliza una Defren rendida y resignada a su papel. Un ejemplo:


"Espero, lavada, cepillada, alimentada, igual que un cerdo al que se entrega como premio."

 Pero pienso que el punto fuerte de la obra, está en las abundantes reflexiones que se vierten a lo largo de la novela. Atwood nos avisa: abre los ojos, no des nada por sentado, las libertades de las que disfrutas pueden desaparecer de un plumazo.

La novela nos habla de cómo los actos terroristas fueron utilizados para legitimar el levantamiento y la inmediata anulación de la Constitución Americana a favor de la nueva República de Gilead. Contra lo que cabría imaginar el desmantelamiento de la democracia no obtuvo la resistencia esperada. Defred al echar la vista atrás reconoce la existencia de señales que indicaban el deterioro del sistema:


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miércoles, 7 de junio de 2017

El Santo al Cielo. Carlos Ortega Vilas

La Editorial Dos bigotes acaba de lanzar la segunda edición de “El Santo al Cielo”, una magnífica novela negra que ha conseguido colocarse finalista del Premio Memorial Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón.  Se trata de la opera prima del escritor grancanario Carlos Ortega Vilas y desde ya os digo que espero impaciente la segunda.

Estamos ante una novela de envergadura, y no lo digo por las más de quinientas páginas con las que nos sorprende el autor, sino por lo bien narrada que está. Al grano, tres voces se turnan para construir este monumental thriller. El personaje del que todo parte – pienso que podría ser el inicio de una saga- es Aldo Monteiro, el inspector jefe de homicidios y desaparecidos de la Policía Nacional. Un hombre peculiar, algo estrambótico si me apuras, cabezota a más no poder y reservado, sobretodo eso, reservado,  porque en las muchas páginas que ha tenido para dejarnos entrever el porqué de sus desvelos y obsesiones  - conoce la vida y milagros de todos los santos habidos y por haber- al bueno de Aldo no le ha dado la gana desnudarse ante nosotros. Le adivinamos una mala experiencia personal barra amorosa con la madre de su hijo pero poco más. En parte es ese el atractivo del inspector, su ambigüedad combinada con su hermetismo.

A Monteiro se le avisa tras la aparición de un cadáver que guarda relación con un caso que se le enquistó al inspector y que le costó más de un disgusto. Es el 5 de diciembre, o como diría Aldo; el día de san Sabas, y allí, en el piso impoluto del difunto conoce al teniente de la Guardia Civil; Julio Mataró. En ese momento se formará un tándem muy interesante, una relación laboral y a medias personal que no solo enriquece la novela sino que ayuda a mostrarnos la historia desde otra perspectiva diferente; la de Julio, un policía menos temerario que el inspector aunque con igual arrojo. La pareja mixta; un Policía Nacional y un Guardia Civil da mucho juego en la novela, sus diálogos, a veces llenos de doble sentido y siempre muy trabajados, nos ayudarán a seguir fácilmente la trama de la investigación pero también a conocer mejor el carácter de los personajes.

El tercer personaje clave es Silvia, la autora del asesinato que ha reunido a nuestro tándem. Tranquilos, no pasa nada, el mismo autor nos lo desvela en las primera páginas. Una gran idea  de Carlos Ortega Vilas la de dejarnos ir por delante en la investigación, nos da ventaja en cuanto a quién y al cómo, nos faltará el móvil, que iremos descubriendo paso a paso. Resulta inevitable empatizar hasta las trancas con esta introvertida y misteriosa mujer. Sí, sabes que es culpable, intuyes que es más lista de lo que parece y además tampoco le deseas el fracaso a Monteiro, no? pero es que no lo puedes evitar, la justicia no es siempre justa, ¿verdad?. Silvia se nos presenta como una mujer vulnerable y distante que arrastra un trauma que deberás descubrir, su historia es una de las tramas potentes de la novela y cuando es su voz la que toma el control de la narración el ambiente se transforma. La literatura se une aquí a la acción y a la intriga, aportando calidad a una novela que no te dejará dar nada por sentado y que al terminarla  posiblemente te quedarás con ganas de más. Bienaventurados los amantes de la novela negra y de la buena literatura porque para ellos es el “Santo al Cielo”.


Carlos Ortega Vilas nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1972. Escritor, profesor de español —labor que ha desempeñado tanto en España como en Grecia—, corrector profesional y de estilo, ha sido responsable entre los años 2007 y 2014 de los cursos de escritura de relato en Letra Hispánica (Salamanca). Desde 2015 coordina los talleres de escritura creativa Fuentetaja en Las Palmas de Gran Canaria. Colabora asimismo con El País en la edición digital de El Viajero. Es autor del libro Tuve que hacerlo y otros relatos (Baile del Sol, 2015). Sus relatos han aparecido en diversas antologías, como Diario del Padre Tadeus Rintelen / Resaca negra (Ediciones Hontanar, 2013), A los cuarenta y otros relatos en crisis (Ediciones Beta, 2011) o La lista negra: nuevos culpables del policial español (Salto de Página, 2009), entre otras.


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